Planifica tu propia promoción dentro de la empresa

Imagina que acabas de empezar a trabajar en una empresa: un puesto en el que no tienes pensado quedarte para siempre porque tienes más expectativas para tu desarrollo profesional, pero que para comenzar a introducirte en ese sector o en el tipo de empresa que deseabas, te viene muy bien.

Y piensas que aún es pronto para promocionar o para ir pensando en tu posible plan de carrera…ya llegará, alguien me propondrá, se fijarán en cómo trabajo, verán por mi CV que estoy preparado, solo es cuestión de tiempo.

Lamento decirte que estás equivocado en una gran parte: en la que deja tu destino en manos de otro, en esperar a que te vean.

Y yo te pregunto: ¿qué crees que está en tu mano para que te vean?

Te invito a reflexionar sobre varias cosas:

Tu formación y experiencia deben saberla el mayor número de personas posible

No dejes que solo conozcan tu potencial los que tienes más cerca.

Todos, absolutamente todos los departamentos deben saber de ti, de tu saber hacer, de cómo eres, de eso que quizá solo sepas tú y tengan la gran suerte de poder preguntarte si surge alguna duda.

Y si no tiene que ver con lo que haces ahora, es igual, nunca sabes en qué momento puede ser útil o aportar valor a tu puesto eso que no te atreves a contar. ¿Por qué no vas a contar que sabes chino o que tienes un blog?.

No hay peor forma de gestionar talento que desconocer qué saben hacer los trabajadores de las empresas, esté vinculado o no a su puesto.

No pienses que no aportas experiencia porque eres nuevo

Tu experiencia son todos los años que llevas trabajando, sea cual sea el sector. Asociada a tu experiencia está el conocimiento sobre determinados temas, pero sobre todo están todas las habilidades adquiridas en otras empresas y que pueden ser clave en tu actual organización.

Piensa en la cantidad de personas que tienen X años de experiencia en modo seta: haciendo siempre lo mismo y de la misma forma, sin aportar valor, ni ampliando conocimientos, ni haciendo algo para ser cada vez mejor.

En ese caso, la empresa ha pasado por él pero ¿crees que él de verdad ha pasado por la empresa? Tienen una única experiencia multiplicada por X años, sin más.

Tendemos a pensar que el que más antigüedad tiene en la empresa, es quien debe promocionar. ¿Sería lo justo, no? Equivocamos el valor que aporta una persona con esos años que lleva dentro de la organización (aportando o no, pero es el más antiguo… ¿No es motivo suficiente?).

Deja tu huella en todo lo que haces

La forma de relacionarte, el modo en que haces tu trabajo, el cómo te comunicas con los demás es algo que solo tienes tú. Y debes mostrarlo y aprovechar cualquier situación para que tu marca vaya dejando huella en la empresa. A esto se le llama visibilidad, que lo vean, que lo muestres.

No hay mayor error que tratar de pasar desapercibido, una cosa en la discreción o cautela al principio y otra que ni siquiera sepan tu nombre.

De ti depende lo que quieres que digan de ti, eso es tu marca. Pero para eso es necesario que lo hagas sin miedo a ser muy bueno y sin pánico a brillar.

No pierdas de vista a las personas que pueden influir en tu carrera profesional

Averigua quiénes son las personas “influyentes”, detecta quiénes son los que toman decisiones, aquellos que pueden hablar bien de ti y no tienen reparos en elogiar tu buen hacer. Esos serán quienes podrán apoyar tu promoción en la empresa.

Aléjate de forma inteligente de los que crean mal rollo, de los que no paran de difundir rumores, no apoyes demasiado a una parte ni a otra en guerras pasadas que nada tienen que ver contigo. Que no te cataloguen en un bando, no tienes obligación de estar en ninguno. No es fácil pero sí posible mantenerte neutral.

Utiliza la inteligencia emocional siempre que puedas

Las organizaciones están formadas por personas y las definen las relaciones entre ellas.

El modo en que nos relacionamos con los demás es de vital importancia para conseguir un clima de entendimiento y que los objetivos tanto propios como de la empresa se logren.

Conocer y entender nuestras reacciones emocionales, empatizar y comprender a los demás, indagar en sus motivaciones, saber qué les afecta a nivel emocional y aprender a comunicarnos socialmente requiere una alta dosis de inteligencia emocional.

Entrénala y utilízala en tu desarrollo profesional.

Conviértete en un corredor de fondo

Mucha paciencia, tramo a tramo. Tu planificación debe ser a largo plazo, sin prisas, pero haciendo avances pequeños (en especial al principio). Y encontrarás piedras y tendrás que esquivarlas y puede que veas la meta muy lejos o que cuando creas que es tu momento, aun tarde en llegar. Observa (mucho) lo que ocurre a tu alrededor, anticípate, crea oportunidades y no pierdas de vista el cartel de llegada.

Con todo esto, trato de decirte que focalices tus acciones en lo que sí está bajo tu control, en aquello que sí puedes hacer para hacerte cargo de tu carrera profesional.

¿Te suena la palabra INTRAEMPRENDIMIENTO?

 

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