Estamos en la era del talento, queremos talento en nuestras empresas, vendemos nuestro talento (ya no tanto nuestra formación y experiencia), retenemos talento, se fuga el talento y todos deseamos rodearnos de talento.
Eso es fantástico, ¿no os parece? Qué mejor forma de reclutar que valorando el talento, qué mejor forma de conseguir que me contraten si no es vendiendo mi talento, qué mejor forma de mostrar el valor de mi empresa que reteniendo talento, qué lujo ser el director de una empresa repleta de talento.
Bonita palabra, la verdad es que nos gusta escucharla, es música para nuestros oídos, es la palabra favorita de las empresas últimamente, es el titular de muchas conferencias, es el tema de moda en cantidad de artículos, pero… ¿cuánto estás dispuesto a pagar por ese talento?
