LA IMPORTANCIA DE UN SIMPLE: ¡GRACIAS!

Cuando comencé mi vida laboral, aún recuerdo la decepción que sentía cuando veía personas en las empresas que no daban muestras de agradecimiento hacia nada ni hacia nadie.

Tal era la frustración y tan alto mi nivel de incomprensión ante esto que mi madre me decía: “Hija, de desagradecidos está el mundo lleno”.

Y así es, con esa frase en la cabeza, siempre que me he llevado sinsabores o grandes decepciones en el mundo laboral, recuerdo esas palabras y en cierta me manera reconfortaban.

Sin embargo, me niego a pensar que en el mundo existan más personas desagradecidas que agradecidas. Cuando tu trayectoria profesional  te hace cambiar de empresas, de compañeros, de clientes, de proveedores y de jefes, te das cuenta de que intentas rodearte de personas agradecidas. Quizás cuando eres más joven no tienes capacidad suficiente para decidir quiénes quieres que formen parte de tu día a día laboral, pero según pasan los años, la elección te permite convivir (o al menos intentarlo) con aquellas personas que no te decepcionan.

Tan sólo hablo de un “gracias”, de una respuesta a un email, de una palabra motivadora cuando la necesitas, de una palmada en la espalda, de una sonrisa de aprobación, de un gesto que transmita afecto.

Y si nos vamos al mundo on-line, ese agradecimiento cobra mucho sentido también.

Sé que la generosidad es dar sin esperar recibir, no es un intercambio ni un interés…lo sé, si eres generoso lo eres porque sí.

No obstante, el hecho de dar las gracias no creo que sea un intercambio, ni esperar recibir por dar, el gracias debería ser siempre así porque sí, debe salir sin pensar, debemos tenerlo en la boca continuamente, forma parte de nuestra educación.

Creo que los que estamos en redes sociales, hemos vivido en muchas ocasiones esta falta de agradecimiento: personas que te hacen consultas, que contactan contigo para un fin concreto, que te piden opinión y consejo…y les respondes, te deshaces en explicaciones, les das más de lo que solicitan y te encuentras la callada por respuesta…ni un simple “gracias” o “me has ayudado” o “agradezco el tiempo dedicado”. A eso me refiero.

¿Cuántas veces tienes la sensación de que te han utilizado? “Sólo te quería para esto, así que hasta luego”.

¿Cuántas personas han desaparecido sin dejar rastro tras conseguir lo que querían?

¿En cuántas ocasiones la que parecía una persona encantadora deja de serlo de repente porque ya no te necesita?

Los desagradecidos son todos esos y muchos más.

¿Y el placer que da rodearse de personas agradecidas? De personas humildes que por cualquier motivo se sienten agradecidas, de personas que son así porque es su forma de ser, de personas que no pasan un día sin que le digan a alguien “gracias”.

Esas son por suerte las que me voy encontrando cada vez más en el camino, estoy segura de que ellas saben quiénes son, así que sólo me queda decirles: ¡GRACIAS!

Y quizá sea hora de cambiar la frase de mi madre: “Hija, de agradecidos está el mundo lleno”.

 

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