¿CUÁL ES TU PROPUESTA DE VALOR?

Cuando hablamos de este tema en cursos, charlas y talleres comenzamos a plantearnos (o replantearnos) muchas cosas sobre el modo en el que estamos buscando empleo.

Para aclarar dudas y darte pistas sobre el concepto, te animo a que me acompañes a ir desgranando punto por punto lo que voy a contarte en este post. Y ya de paso, si te parece, tomas nota para ponerte con los deberes del verano de cara a enfocar la búsqueda para el próximo curso.

Vamos a partir primero del AUTOCONOCIMIENTO: lo sé, qué pesados son los orientadores con el rollo del autoconocimiento… ¡si yo me conozco muy bien!

Pues hagamos la prueba…

¿A cuántos de vosotros os cuesta hablar de vosotros mismos?

¿A cuántos se les queda la mente en blanco cuando les preguntan qué les diferencia de otro candidato?

¿Cuántos sois capaces de explicar vuestra profesión en dos minutos, sin parafrasear el C.V.?

Esa es la clave número 1: nos cuesta hablar de nosotros mismos porque no nos conocemos.

Sería hora de hacer una lista de:

–          FORTALEZAS: lo que mejor sabemos hacer, nuestras habilidades, en qué somos realmente buenos.

–          LOGROS: siempre recomiendo que recordéis logros en vuestra vida (personales o profesionales) porque gracias a ellos somos lo que somos y nos encontraremos en disposición de vernos capaces de conseguir objetivos, al igual que el resto de logros que hemos alcanzado hasta ahora. Hablo de cosas que creíste que nunca podrías hacer, aquello que otros han valorado en ti, retos cumplidos a base de superar miedos y dificultades.

–          CAPACIDADES: cómo lo has logrado, qué hace que tú puedas y otro no, qué herramientas utilizas.

–          ÁREAS DE MEJORA (prefiero este término a la palabra “debilidades”): formación que precisas, habilidades por desarrollar, aprendizaje en otras áreas, conocimiento de herramientas de búsqueda. Sin obsesionarte con ellas, toma en cuenta aquellas que no te permiten avanzar o crees que te bloquean y haz algo para seguir el camino hacia tu objetivo. Focaliza siempre sobre las fortalezas.

¿Por qué es tan importante el autoconocimiento?

  1. Porque si conoces tus fortalezas, las potenciarás y podrás usarlas a tu favor.
  2. Porque si detectas tus áreas de mejora, estás en disposición de hacer algo para cambiar.

Pregúntate lo siguiente (los que me conocéis sabéis cuánto me gusta hacer preguntas para comprender conceptos y reflexionar):

¿Sabes en qué eres bueno?

¿Sabes cómo contarlo?

E investiga:

¿Qué buscan las empresas?

¿Las empresas buscan algo que yo tengo?

Una vez que  ya sabes en qué eres requetebueno, tendrás que salir al mundo a contarlo, no te queda otra que comunicar ese talento que tienes.

Para ello, tendrás que definir muy bien cuál es tu PROPUESTA DE VALOR y qué mensaje quieres transmitir.

Tu propuesta de valor es aquello que transmite a tu potencial cliente (la empresa que te contrata) los beneficios potenciales que obtendría esa empresa si te contratase y por qué deberían elegirte a ti frente a otros candidatos.

Necesitas transmitir tu propuesta de valor mediante un MENSAJE PROFESIONAL que impacte y dé respuesta a lo siguiente:

¿A quién me dirijo?

¿Qué puedo aportar a tu empresa?

¿Qué ganas si me contratas?

¿Qué solución te ofrezco?

CÉNTRATE EN SU NECESIDAD, NO EN LA TUYA.

Ten muy claro que la propuesta de valor no es repetir tu C.V., tampoco es lo que pone tu tarjeta de visita, ni todo el perfil que tienes meticulosamente ordenado en LinkedIn.

Por ejemplo, cuando me presento ante los alumnos en un curso, les cuento esto:

Si ya has trabajado todos los puntos anteriores, tendrás que definir una ESTRATEGIA que te ayude a tener visibilidad: para qué quieres ser visible y dónde quieres ser visible.

Y esta estrategia tendrá que responder a determinadas cuestiones:

  • Relevancia: ¿a quién le sirve lo que hago?
  • Confianza: ¿cómo demostrar que lo que digo es cierto?
  • Notoriedad: ¿cómo lograr visibilidad?

Examina a conciencia tu red de CONTACTOS: quiénes forman parte de ella, cuántos son, quiénes son relevantes para tu objetivo y cómo seguir ampliando esa red de contactos.

No te olvides de unir los dos mundos: el 2.0 y el 1.0, no debemos verlos por separado, no son excluyentes, se complementan siempre.

Y por último, están las EMPRESAS ¿verdad? Esos reclutadores que parece que viven en otra galaxia porque no eres capaz de dar con ellos, los ves muy lejanos y difícilmente accesibles.

Plantéate lo siguiente en cuanto a las empresas:

-Piensa cómo llegar a las personas que están en ellas: qué canales están utilizando para reclutar, dónde los puedes encontrar.

-Planifica cómo dirigirte a ellas.

-Busca la forma de acercarte a ellas.

Y para terminar, te diré un secreto: son personas como tú y como yo, te lo puedo asegurar y están más cerca de lo que piensas con toda la atención puesta en ti para escuchar una propuesta de valor que no les va a dejar indiferentes.

¡Te espero a la vuelta del verano con tu cuaderno de actividades terminado!

Si necesitas que te acompañe, no dudes en contactar conmigo, no me iré muy lejos 😉

 

 

 

 

 

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