¿Siempre buscando la aprobación de los demás?

Cuando comenzamos nuestra vida escolar, para pasar de curso, tenemos que aprobar.

¿A cuántos exámenes nos hemos enfrentado a lo largo de nuestra vida? A muchos, a demasiados y la única forma de saber si lo hacías bien o no, era aprobar.

Sin embargo, también ocurría que en otras ocasiones merecías aprobar, que te dieran el visto bueno a lo que habías hecho y no lo conseguías…”¿Por qué? Si he hecho todo lo que debo hacer para ello”. Y es que sin aprobado, no pasabas al siguiente curso.

Estamos tan acostumbrados a desear aprobar para poder dar el siguiente paso, que parece que a pesar de no necesitar el aprobado ya, lo seguimos buscando…¿Dónde? En los demás.

–          En cada decisión que tomamos, buscamos la aprobación de los demás.

–          En cada argumento que sostenemos, necesitamos el apoyo de otros.

–          En cada idea que se nos ocurre, deseamos que el resto la dé por válida.

Y así nos pasamos la vida, buscando constantemente la aprobación de los demás, justificando cada reflexión, dando mil explicaciones por tomar una decisión que no todos van a entender y sintiéndote un bicho raro porque nadie comprende (o aprueba) lo que acabas de hacer con tu vida (que es tuya para siempre).

Y para liberarte de esa presión que supone estar siempre a expensas del OK de los demás, te pregunto:

¿En qué momento has dejado de necesitar la aprobación de los demás?

¿Por qué aún sigues necesitándola? Y la pregunta que va unida: ¿Para qué sigues necesitándola?

¿Has pensado alguna vez que quizás tú también haces lo mismo con el de al lado?

¿Qué ocurriría si no tuvieses en cuenta esa aprobación que buscas?

¿Cómo te sentirías si no la necesitaras?

Nos hemos pasado demasiado tiempo gastando palabras y agobiándonos por buscar la aprobación en cada cosa que hacemos. Que no es lo mismo que pedir opinión o comparar puntos de vista, solo por reafirmar determinadas decisiones, algo que es natural en el ser humano.

Es más un problema de dependencia de esa aprobación de los demás, porque creemos que la necesitamos y pensamos que tenemos la obligación de continuar buscándola, porque siempre ha sido así, todo lo que hacemos desde que somos niños requiere aprobación (o aprobado).

Una cosa es desear la aprobación y otra necesitar la aprobación.

Y es posible que tenga que ver con la inseguridad y la falta de confianza que nos ha acompañado durante demasiado tiempo. Hasta que descubres que la única forma de no necesitar la aprobación de los demás es precisamente esa: ganar seguridad y tener autoconfianza.

En cuanto se dan ambas premisas, todo cambia a tu alrededor: dejas de necesitar estar pasando exámenes continuamente, sometiéndote a evaluaciones continuas y esperando que te den la nota con el 5, al menos.

Y lo mejor: dejas de justificarte, de buscar mil argumentos para explicar tu decisión y de entrar en el juego de dar explicaciones desplegando amplias listas de pros y contras de lo que has decidido hacer y en especial de por qué. Siempre alguien te lo va a preguntar: por qué.

Ten en cuenta que:

  • La percepción de los demás, no es la tuya
  • Los motivos de los demás, no son los tuyos
  • El miedo de los demás, no es el tuyo
  • La debilidad de los demás, no es la tuya
  • La realidad de los demás, no es la tuya
  • Las experiencias (buenas o malas) de los demás, no son las tuyas
  • Las metas de los demás, no son las tuyas
  • La resignación de los demás, no es la tuya
  • Las circunstancias de los demás, nunca van a ser las tuyas

En definitiva, la aprobación de los demás, no debería ser la que marque tus objetivos, ni tus deseos, ni tu vida.

 “La necesidad de aprobación de los demás equivale a decir: lo que tú piensas de mí, es más importante que la opinión que tengo de mí mismo”. Wayne Dyer (psicólogo norteamericano).

 

 

 

4 comentarios en “¿Siempre buscando la aprobación de los demás?

  1. Grace dijo:

    Paloma!!

    Qué verdades comentas. Estamos inmersos en una sociedad que en muchas ocasiones nos dicta el qué hacer, huyendo nosotros mismos de nuestra propia esencia. Esa esencia que nos dibuja y nos hace reconocer nuestras propias fichas de juego en positivo.

    Como siempre, un buen artículo lleno de reflexiones!

    Besos

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  2. palomagrijota dijo:

    ¡Muchas gracias Grace! Cierto que llega un momento en el que arrastramos esa forma de pensar y el desarrollo llega bajo tu propia confianza, no a expensas de la aprobación de los demás.
    Un placer que visites mi “casa”, me encanta tenerte por aquí.
    Un besazo enorme

    Me gusta

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