Paloma Grijota Tobes

¿Echas la culpa o asumes tu responsabilidad?

Imagínate que vas a hacer una tortilla de patata. Pelas las patatas, las cortas, pones la sartén con el aceite a calentar y cuando estás a punto de freir las patatas, vas a la nevera y… ¡no hay huevos! Alguien los ha terminado y no ha avisado ni los ha comprado.

¿A quién le echas la culpa?

  1. Al que no avisó ni repuso los huevos y le cae una buena bronca (esa suele ser la primera opción).
  2. Asumes tu parte de “culpa”, ya que antes de ponerte a ello, deberías haber comprobado que tenías todos los ingredientes (esto cuesta más reconocerlo).

Con este ejemplo, te cuento lo que en psicología llamamos locus de control: la percepción que tiene una persona sobre las causas de lo que pasa en su vida. Es la forma en que las personas perciben si el origen de lo que les pasa es interno o externo a ellas.

Hay dos tipos:

Esta explicación es realmente interesante para reflexionar sobre cómo nos enfrentamos a la vida tanto personal como profesional.

ENTORNO LABORAL

Verás que hay personas que:

Esos poseen locus externo.

En cambio, hay otras que:

Es decir, no tiran balones fuera, tienen locus interno.

BÚSQUEDA DE EMPLEO

Con el locus interno las personas:

Son conscientes de que no tienen la culpa de las circunstancias (despido, fin de contrato, crisis económica o del sector), pero toman responsabilidad con respecto a su situación y se ponen en marcha.

¿Y los del locus externo?

VIDA PERSONAL

Poseen un locus de control interno.

Son conscientes de que si no hacen, no avanzan ni resuelven. Su felicidad depende de sí mismos.

En cambio:

Estas poseen un locus de control externo.

Su felicidad depende de los demás o de las circunstancias.

Y tú ¿a quién culpas? ¿Al que no compró los huevos o al que se puso a hacer la tortilla?