Para qué perder el tiempo con las redes sociales

Comencé a profundizar y meterme de lleno en redes sociales hace unos meses, aún no llega al año. Actualmente, estoy en LinkedIn, Twitter, Facebook y aparezco en beBee (importante el matiz, como veréis luego).

Tenía mi perfil de LinkedIn desde hace años, bastante completo, relativamente actualizado, con muchos contactos, entraba de vez en cuando, miraba lo que publicaban otras personas y poco más. Creí que eso era estar en redes sociales. Realmente no lo estaba, eso era aparecer en LinkedIn, es decir, si me buscabas por mi nombre aparecía y ya está. Seguir leyendo

Yo sí leo tu carta de presentación

A la hora de buscar empleo son varias las fases por las que vamos pasando hasta llegar a la entrevista final y la ansiada frase: “Has sido seleccionado para el puesto, ¿cuándo puedes empezar?”.

Hoy hablaremos de la carta de presentación, muchas veces, la gran olvidada, pensamos que nadie la va a leer; puede que sea un bicho raro, pero te puedo asegurar que las leo siempre y me dan cantidad de pistas sobre ti.

Aviso: seré dura e implacable. Aún así…¿empezamos? Seguir leyendo

Piénsalo…¿Tienes claro para qué haces las cosas o eres una seta?

De la cantidad de cosas que hacemos en nuestro día a día, ¿cuántas te llevan a alguna parte?, ¿hacemos por hacer o somos conscientes de nuestro objetivo cuando las hacemos?

Este diálogo entre el gato y Alicia en Alicia en el país de las maravillas (que ya nos lo han mostrado en otros artículos, pero que utilizo siempre porque ilustra perfectamente lo que quiero transmitir), es un buen ejemplo: Seguir leyendo

Cómo te podría ayudar

Hace un par de semanas, una de las personas con las que estoy realizando un programa de desarrollo personal y profesional me transmitía su satisfacción con las sesiones que estamos llevando a cabo. Me hacía ver que quizás muchas personas podrían necesitar este tipo de servicios, pero no sabían dónde buscarlos o ni siquiera sabía que existían.

Y es cierto: es frustrante para el que necesita ayuda no saber a quién acudir o si existen personas que pueden acompañarle en su proceso de cambio y también lo es, para el que ofrece el servicio, que no se conozca exactamente en qué consiste su trabajo.

Así que mi cliente me dijo: “El programa que tienes es muy potente, yo lo recomendaría sin dudarlo…¿por qué no escribes un post sobre lo que haces? Para que la gente conozca mejor este servicio que ofreces”.

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¿Y cuándo será mi turno?


“No te conformes con lo que necesitas, lucha por lo que te mereces”

¿Te suenan estas frases que pasan a veces por tu mente?

A todo el mundo le va bien…menos a mí.

Todos tienen trabajo…menos yo.

La gente cambia de trabajo cada dos por tres…menos yo.

Mis contactos comparten proyectos interesantes…y yo no.

Mucha gente está consiguiendo dedicarse a lo que le gusta…menos yo.

Casi todos mis amigos trabajan en lo suyo…excepto yo.

Todos han llegado ahí porque conocen a alguien…y yo no.

Y te preguntas: ¿y a mí cuándo me toca?

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Porque tú lo vales…y tu talento también

Estamos en la era del talento, queremos talento en nuestras empresas, vendemos nuestro talento (ya no tanto nuestra formación y experiencia), retenemos talento, se fuga el talento y todos deseamos rodearnos de talento.

Eso es fantástico, ¿no os parece? Qué mejor forma de reclutar que valorando el talento, qué mejor forma de conseguir que me contraten si no es vendiendo mi talento, qué mejor forma de mostrar el valor de mi empresa que reteniendo talento, qué lujo ser el director de una empresa repleta de talento.

Bonita palabra, la verdad es que nos gusta escucharla, es música para nuestros oídos, es la palabra favorita de las empresas últimamente, es el titular de muchas conferencias, es el tema de moda en cantidad de artículos, pero… ¿cuánto estás dispuesto a pagar por ese talento?

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Qué aprendí (y desaprendí) a los 40

Hoy es mi cumpleaños, nací un 13 de noviembre, no puedo decir que sea supersticiosa, ese número me acompaña siempre. Creo que hasta hice lo posible por nacer ese día, porque me adelanté una semana. Para mí no existe la mala suerte, ni el 12+1, sólo trato de evitar a veces cruzarme con un gato negro.

Cumplo 40, cifra redonda, número que me asusta por un lado y me encanta por otro. Este año, por diversos motivos es diferente, me siento más yo que nunca y me han dicho que tengo un brillo en los ojos que hace un tiempo no tenía.

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El mejor regalo: el tiempo

Hoy en día, tenemos tantas cosas que hacer siempre, andamos por la vida con tanta prisa, con esa sensación de que no nos dan los días para hacer todo lo que nos gustaría, que si pudiéramos comprar tiempo, estoy segura de que muchos lo harían.

Por eso, si damos tanta importancia a la falta de tiempo ¿por qué valoramos tan poco el tiempo de los demás? ¿Acaso no es tan valioso como el nuestro?

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Ese sentimiento de pérdida

Todos hemos perdido alguna vez, hemos experimentado ese sentimiento de pérdida que nos deja sumidos en un estado emocional difícil de explicar.

Muchos se han enfrentado a situaciones dramáticas en su vida: el que pierde un ser querido, el que pierde la movilidad por un accidente, el que pierde la salud a causa de una enfermedad, el que pierde a una madre que ya no es quien era porque la demencia se apodera de sus recuerdos, el que pierde un hijo, el que pierde al que no llegó a nacer, el que pierde la autoestima y la dignidad por sufrir maltrato, el que pierde repentinamente a su pareja con quien había iniciado un proyecto de vida…

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En el fondo…prefieres ir en moto

A mí me gusta viajar en coche, lo prefiero a ir en moto.

Y eso que el viaje en moto tiene su aquel, yo voy atrás, con lo cual el viaje cambia totalmente. Las sensaciones son distintas, no tienen nada que ver. A veces, siento miedo porque se percibe la velocidad de forma distinta, porque sientes el asfalto muy cerca, porque cada curva es una aventura, porque un error del piloto podría ser fatal y aún así tengo plena confianza en su pericia…si lo has probado, sabes de qué hablo. De vez en cuando voy en moto, reconozco que no es algo que me apasione, lo disfruto por momentos.

Pero estoy segura de que tú, a pesar de que no haber montado nunca en moto, de no haber pilotado y de no saber qué se siente, tienes espíritu motero ante la vida. Hay muchos más moteros de los que te imaginas.

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